¿Qué son los seguros de protección de pagos?

Cuando firmamos con el banco un préstamo hipotecario, un préstamo consumo o contratamos una simple tarjeta de crédito estamos contrayendo la obligación de atender puntualmente el pago de las cuotas y recibos establecidos en los correspondientes contratos o escrituras.

El banco, como entidad de crédito, nos ha concedido, en cada caso, una determinada cantidad de dinero teniendo en cuenta nuestro perfil socioeconómico. Ingresos mensuales, estabilidad laboral, endeudamiento previo y morosidad son los principales factores que los departamentos de riesgo de las entidades bancarias valoran a la hora de conceder cualquier tipo de financiación.

Pero, ¿qué ocurre si en un determinado momento varía nuestra situación económica, laboral? ¿Y si sufrimos un accidente o enfermedad que nos incapacita en nuestra vida cotidiana? Es muy probable que en esos casos se produzca un considerable descenso de nuestro poder adquisitivo que se puede traducir en la imposibilidad de hacer frente a la deuda que tenemos contraída. Circunstancias tales como el desempleo son, por desgracia, muy frecuentes en los últimos años. ¿Podemos prevenir ese más que probable impacto económico?

Como medida de prevención las principales entidades financieras llevan varios años ofreciendo a sus clientes la posibilidad de contratar los llamados Seguros de Protección de Pagos cuando estos últimos contraen algún tipo de deuda. Su funcionamiento es muy sencillo. Cubren una serie de contingencias que puede sufrir el titular de la deuda (hipoteca, préstamo consumo, tarjeta de crédito) y que le impidan hacer frente al pago de la deuda. Estas contingencias se dividen, principalmente, en temporales y definitivas.

Las contingencias temporales suelen englobar los casos de desempleo e invalidez temporal. Entre las contingencias definitivas se encuentran el fallecimiento y la invalidez temporal. Los seguros vinculados a tarjetas de crédito pueden incluir también coberturas puntuales en caso de pérdida o robo de la tarjeta.

Los seguros de protección de pagos se contratan en el momento de la firma de la operación de crédito a la que están vinculados. El principal inconveniente que presentan estos seguros es la gran cantidad de exclusiones que recogen. Por tanto es muy recomendable leer con detenimiento las condiciones del seguro para evitarnos sorpresas desagradables en el supuesto de que tengamos que recurrir a ellos. La relación entre el coste y las coberturas así cómo el alcance de las mismas, la existencia de periodos de carencia, su vigencia o sus condiciones de renovación son los principales puntos a tener en cuenta en estos seguros de protección de pagos.