¿Cómo se financian los partidos políticos?

A tenor de la actualidad y los casos de corrupción y corruptelas que vemos cada día en el ámbito político, cualquiera diría que su financiación es poco transparente…. No lo decimos, juzguen ustedes mismos.

El organismo que audita la financiación de los partidos políticos es el Tribunal de Cuentas y el último informe que ha elaborado corresponde a 2008, así que hace casi cinco años que los ciudadanos no tenemos conocimiento del destino del dinero que manejan los partidos. Sí tenemos conocimiento del dinero público que se les otorga en los Presupuestos Generales del Estado, pero no del dinero que les llega por la vía privada. En cualquier caso desconocemos cómo lo invierten pero si hubiera algún delito prescribe a los cinco años de ser cometido –malversación, cohecho o financiación ilegal- así que difícilmente va a llegar a tiempo una sentencia con los tiempos de control que se manejan.

Desde el ámbito público la financiación a los partidos será este año superior a los 50 millones de euros. Reciben el dinero en función del número de diputados que tengan, el partido que más tiene recibe más dinero. Bien, esta partida está recogida en los PGE y es pública. Ahora bien, y ¿el resto de la financiación? Hasta 2007 podían recibir donaciones sin que se hiciera pública la identidad del donante que podía ser un particular, una empresa, o cualquier constructora que estuviera participando en un concurso para una obra pública.

Para evitar suspicacias en 2007 la Ley cambia y es obligatorio que las donaciones se hagan en nombre de una persona o empresa y no pueden superar los 100.000 euros cada año. Es la Ley de Financiación de los Partidos Políticos la que recoge qué dinero pueden recibir. Sumemos el dinero adjudicado a nivel estatal, el que se les adjudica a nivel autonómico y municipal que por cierto, sale de nuestros bolsillos. Y sigamos sumando… Propinas de simpatizantes, cuotas de afiliados, ingresos por actividades propias, herencias y créditos que les otorguen las entidades financieras. Muchas donaciones se hacen a través de mitines donde muchas personas acuden a ver a su político preferido.

Así las cosas y teniendo en cuenta que la financiación es en un alto porcentaje pública –casi el 80% aseguran los expertos- sería necesario un mecanismo de control real sobre el gasto que se realiza por parte de los partidos políticos de un dinero que es de todos. Al igual que debería suceder con cualquier organización que reciba dinero de nuestros impuestos. En octubre de 2013 uno de los sindicatos mayoritarios UGT en Andalucía ha reconocido que tienen un manual para “camuflar” gastos que no han realizado pero que se pueden recoger en la contabilidad para desviar ese capital. Por supuesto mantienen que nunca lo han utilizado.

Ahora bien, si usted o yo no hacemos un año la Declaración de la Renta o la hacemos mal… Veremos cuánto tiempo tarda la Hacienda Pública en reclamarnos lo que debemos. Que es lo correcto por otra parte, pero es necesario eliminar ese doble rasero que el ciudadano percibe que se utiliza para medir a unos y a otros. Cinco años sin hacer públicas las cuentas de los partidos políticos dan para muchas elucubraciones, y más todavía si el Bárcenas de turno asegura tener una contabilidad B del partido en el Gobierno. Todo es supuestamente. Pero es que aunque fuera cierto, recordemos que cinco años después el delito podría haberse esfumado. Exactamente igual que el dinero. El suyo y el mío.