APMA: asociación de parados mayores activos. El valor de la experiencia

La crisis se ha llevado por delante a muchísimos trabajadores de profesiones relacionadas con el sector de la construcción. Unos de los más castigados, los mayores de cincuenta años. Algunos, obligados a dejar su puesto para optar por la prejubilación, una situación más alentadora que la de los otros: desempleados y con poca oportunidad de reincorporarse al mercado laboral.

La prejubilación contaba con ayuda estatal y podía, en algunos casos, resultar más barata que otros despidos que perjudican más el clima de trabajo y que pueden dejar escapar talentos por tener menos experiencia. Cuanto más joven es el trabajador, más cuesta la prejubilación, por eso, se comienzan a estudiar los casos (aunque depende de los recursos, la imagen de marca y la importancia de la empresa), a partir de los 55 años del trabajador. Aunque la prejubilación no es un proceso muy conflictivo entre las dos partes, es un proceso bastante costoso para la empresa y se han puesto muchas trabas en la reforma laboral para que el estado ponga menos dinero en ello. La consecuencia es que muchas compañías no se pueden hacer cargo de estos gastos y nos encontramos con parados mayores y de larga duración.

En 2011, un grupo de trabajadores mayores desempleados y procedentes de la empresa Grameimpuls (dedicada a asesorar laboralmente en Santa Coloma de Gramanet), comenzaron a reunirse para intentar resolver estos problemas. La idea principal es ayudar a buscar empleo a los socios. Cuenta con servicios como aconsejar en la creación de currículums, talleres basados en el aprendizaje de informática y otras técnicas de orientación laboral ya adaptadas al mercado actual.

Muchos medios se han hecho eco de la función social que están desarrollando. Animan a asociarse en otras comunidades. Primero asociación, luego empresa. APMA Serveis ofrece profesionales mayores de la fontanería, electricidad, hostelería o carpintería a empresas o particulares que lo soliciten a precios razonables. Dependiendo de la necesidad y la responsabilidad familiar de cada socio, la entidad hace una selección del personal que ocupará los puestos que se les vayan presentando. Los que han tenido oportunidad de encontrar empleo, contribuyen con algo de su salario para que la asociación lo distribuya entre los socios que tengan más complicaciones para hacerse cargo de todos los gastos.

Uno de los proyectos que tienen en mente es vincular también a los jóvenes con la asociación. Los inexpertos pueden conseguir conocimientos, y mejorar de paso su currículum, de la mano de los mayores con experiencia. Una manera de que ambas partes se beneficien.

Adecco les dio a finales de 2012 el premio a la mejor acción emprendedora. Han buscado una salida a la situación por la que pasan miles de personas que se sienten válidas para trabajar y aportar experiencia, y contribuyen a mejorar la vida de muchas personas. Buen ejemplo.