Alemania, motor de Europa después de perder dos guerras mundiales

Es el motor de Europa y nadie duda de su hegemonía en el Viejo Continente. Alemania enarbola la bandera de la economía de toda la Zona Euro y es incuestionable su supremacía sobre el resto de países de la Unión. Sin embargo no hay que desdeñar la historia del país en el pasado siglo porque perdió las dos grandes guerras mundiales y fue arrasada en ambas. La batalla se dio directamente entre otros terrenos, en terreno alemán no como en el caso de EEUU por ejemplo que intervino en la Segunda Gran Guerra pero no vio su terreno directamente afectado por los bombardeos.

A la pérdida de las dos guerras y sus consecuencias hay que añadir una unión política entre lo que fueron durante la etapa de la Guerra Fría las dos Alemanias. Una adhesión de dos países entonces completamente diferentes, con idiosincrasias diferentes y mentalidades diferentes. Alemania ha hecho un esfuerzo por desarrollar su modelo de crecimiento basándolo en pilares firmes, pero hay sin duda un componente de la propia tradición y culturas alemanas que se hereda en el subconsciente de los ciudadanos. Un claro ejemplo, en España si un trabajador llega pronto al parking de su empresa aparcará lo más cerca de la puerta. En Alemania no…. En Alemania aparcará lo más lejos posible porque tiene el tiempo suficiente para ir andando hasta la puerta y ceder ese aparcamiento a un compañero que llegue más apurado.

Con esto no se pone de manifiesto que sean ni mejores ni peores que el resto, sino que han hecho un esfuerzo a lo largo de los últimos 60 años para recuperarse de las heridas. Ahora bien, hay que recordar al país Germano que a ellos sí se les ha condonado parte de la deuda que adquirieron al rubricar los tratados que pusieron fin a las dos grandes guerras. De hecho hasta hace tres años no terminó la Primera Guerra Mundial si nos atenemos a los pagos que había de hacer el país. En 2010 terminó de pagar los intereses de su deuda, casi 70 millones de euros que cerraban definitivamente ese capítulo. Y es que las interrupciones históricas habían contribuido a que nunca se finiquitara del todo la deuda, primero la paró Hitler, después la Segunda Guerra Mundial, después se paralizó hasta que Alemania no se reunificara…

En estos tiempos en los que ha mostrado su mano dura para con el resto de Europa, sería conveniente recordar a Angela Merkel que el Tratado de Londres de 1953 recortó su deuda para con el resto de Europa en un 50% e incluso Grecia aceptó esta merma de las cantidades a cobrar. La memoria en ocasiones es selectiva pero no está mal repasar la historia. Y es que Europa no es una unión únicamente para lo bueno y para implantar la moneda única, el proyecto europeo implica mucho más: entre otras cosas unificar las políticas fiscales, las bancarias y en la medida de lo posible remar en una misma dirección. Alemania ha levantado un poco el pie del acelerador porque ha entendido que la disgregación de la Unión en varias Europas no es beneficioso ni para ella misma. Si la Unión hace la fuerza… Habrá que trabajar en pro de esa unión.